Con profundo pesar, la Real Congregación del Santísimo Cristo de la Fe – Cristo de los Alabarderos – y de María Inmaculada Reina de los Ángeles comunica el fallecimiento de Monseñor D. Serafín Sedano Gutiérrez, acaecido el 22 de mayo de 2025, a la edad de 92 años.
Natural de Ruijas (Cantabria), fue ordenado sacerdote en 1956. Durante sus primeros años ejerció como párroco en diversas localidades del valle de Valderredible, antes de incorporarse en 1975 al ámbito castrense como capellán del Regimiento de la Casa Militar del Jefe del Estado. En el año 2007 fue nombrado oficialmente capellán de la Casa Real Española, responsabilidad que desempeñó con entrega, discreción y profunda fe durante más de tres décadas, hasta su retirada en 2024.
Su ministerio incluyó momentos de especial relevancia, como su papel como confesor personal de miembros de la Familia Real, así como la celebración de ceremonias destacadas, entre ellas los bautizos de Su Alteza Real la Princesa de Asturias, Doña Leonor, y de Su Alteza Real la Infanta Doña Sofía.
El páter D. Serafín, pues así le gustaba que le llamasen, fue una figura entrañable y respetada, tanto en el entorno de la Zarzuela como en su tierra natal y en los diversos ámbitos eclesiásticos y castrenses donde sirvió. Su vida estuvo marcada por la fidelidad, la humildad y un profundo sentido del deber y del servicio a Dios y a los demás, virtudes que continuó practicando incluso después de su jubilación, cuando siguió ejerciendo su ministerio de forma desinteresada y sin remuneración.
La Real Congregación del Cristo de los Alabarderos desea expresar su más sentido pésame a sus familiares, amigos, y a todos aquellos que compartieron con él su vocación y camino espiritual. Su recuerdo permanecerá siempre entre nosotros, especialmente por su entrañable participación como pregonero de la Semana Santa de nuestra Congregación en el año 2023, donde nos regaló un testimonio lleno de fe, sabiduría y amor por Cristo y su Santísima Madre.
Elevemos nuestras oraciones por el eterno descanso de su alma, para que el Santísimo Cristo de los Alabarderos y María Inmaculada Reina de los Ángeles lo acojan en la gloria del cielo.
Descanse en la paz del Señor, a quien sirvió con fidelidad toda su vida.