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SALUDO DEL HERMANO MAYOR

Jaime de las Heras

¡Queridos congregantes!

Es un honor para mí dirigirme a ustedes hoy como el nuevo Hermano Mayor de la Congregación del Cristo de los Alabarderos, cristo de la Fe y María Inmaculada Reina de los Ángeles. Antes que nada, quiero agradecer a todos los miembros de la congregación por confiar en mí para liderar esta hermosa comunidad.

La Congregación del Cristo de los Alabarderos tiene una larga y rica historia que se remonta a la Edad Media. 

En nuestra congregación, la devoción al Cristo de los Alabarderos es el centro de nuestra vida espiritual. La imagen del Cristo, que se encuentra en la capilla de la Catedral de las Fuerzas Armadas, es un símbolo de nuestra fe y una fuente de inspiración y consuelo para todos los que la visitan.

Como Hermano Mayor, mi objetivo es continuar fortaleciendo la fe y la unidad dentro de nuestra congregación. Quiero trabajar con todos ustedes para asegurarnos de que nuestra comunidad siga siendo un faro de esperanza y amor en medio de un mundo cada vez más caótico.

Para lograr esto, necesitamos enfocarnos en tres áreas principales: la oración, la caridad y la educación.

En primer lugar, debemos profundizar en nuestra vida de oración. Es importante que hagamos tiempo para estar en presencia de Dios y para escuchar su voz en nuestras vidas. La capilla del Cristo de los Alabarderos es un lugar sagrado donde podemos hacer esto, pero también debemos buscar oportunidades para orar juntos como comunidad.

En segundo lugar, debemos continuar siendo una congregación caritativa. La caridad es un elemento esencial de nuestra fe y debemos estar siempre dispuestos a ayudar a los necesitados. Debemos seguir apoyando a los enfermos, a los ancianos y a los más vulnerables de nuestra sociedad.

Por último, pero no menos importante, debemos enfocarnos en la educación. Debemos seguir aprendiendo sobre nuestra fe y nuestra historia como congregación. Esto nos ayudará a profundizar nuestra comprensión de la fe y a compartirla con los demás.

Quiero agradecer a todos los miembros de la congregación por su apoyo y compromiso. Espero trabajar juntos para continuar construyendo una comunidad fuerte y unida. Que Dios los bendiga a todos y que la imagen del Cristo de los Alabarderos nos guíe siempre en nuestro camino. ¡Gracias!

 

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