Nuestra Real Congregación desea expresar públicamente su más profundo pesar y sus más sinceras condolencias con motivo del trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo 18 de enero, en la localidad de Adamuz (Córdoba).
Nos unimos al dolor de las familias y seres queridos de las personas fallecidas, así como al sufrimiento de quienes han resultado heridos y de todos aquellos que, de una u otra forma, se han visto afectados por esta desgracia que ha conmocionado a nuestra sociedad.
En estos momentos de dolor, reafirmamos nuestro compromiso como comunidad de fe, permaneciendo unidos en la oración y en la solidaridad fraterna.
Confiamos en que el Señor, por intercesión de nuestro Santísimo Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos, y de María Inmaculada Reina de los Ángeles, conceda fortaleza a los afligidos y transforme el sufrimiento en consuelo, iluminando con su paz los corazones de quienes hoy lloran.
Que la esperanza en la vida eterna y el amor fraterno nos guíen siempre en el camino de la fe.