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XVIII Pregón de Semana Santa y XXII Concierto de Marchas Procesionales: Una cita de fe, tradición y música en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas

El pasado 16 de marzo de 2026, la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas volvió a abrir sus puertas a uno de los actos más esperados del calendario de la Real Congregación del Santísimo Cristo de la FeCristo de los Alabarderos y de María Inmaculada, Reina de los Ángeles. El XVIII Pregón de Semana Santa, seguido del XXII Concierto de Marchas Procesionales, reunió a congregantes, fieles, autoridades civiles y militares y a destacadas personalidades del ámbito empresarial, social y religioso.

Entre los asistentes sobresalió la presencia del Arzobispo Castrense de España, el Excmo. y Rvdo. Monseñor D. Juan Antonio Aznárez Cobo, quien presidió el acto reafirmando el estrecho vínculo entre la Congregación y la Iglesia Castrense. También se personó el General de Ejército, el Excmo. Sr.  D. Félix Sanz Roldán, de reconocida y brillante trayectoria en las Fuerzas Armadas y quien fuera pregonero de esta misma Congregación en el año 2018.

En el ámbito empresarial y social acudieron figuras de gran relevancia que colaboran estrechamente en la vida de la Congregación, como las hermanas D.ª Alicia María y D.ª  Esther Koplowitz, marquesa de Cárdenas, congregantes honoríficas. Asimismo, estuvo presente D.ª Esther Alcocer Koplowitz, heredera de la tradición familiar y actual figura clave en el ámbito corporativo español. El presidente de la CEOE, D. Antonio Garamendi Lecanda, completó el elenco de personalidades que dieron prestigio institucional al acto.

La confluencia de autoridades religiosas, mandos militares, personalidades del mundo empresarial y fieles devotos convirtió la catedral en un espacio donde tradición, fe y compromiso social se entrelazaron de manera ejemplar, dando inicio a una tarde que quedará grabada en la memoria de la Congregación.

Inicio de una tarde para la memoria

La tarde comenzó con las palabras del Hermano Mayor, D. Jaime de las Heras Trejo, quien dio la bienvenida a los presentes. Entre sus palabras destacó un momento especialmente emotivo: pidió elevar una oración por Íñigo, un joven de 15 años recientemente recibido como nuevo miembro de la corte de infantes de la Congregación y que, pocos días después, sufrió un fatal accidente que provocó su ingreso en el hospital donde lucha por su vida.

Siguiendo la oración del Santísimo Cristo de los Alabarderos, impresa en los programas, la asamblea se puso en pie para rezar por su pronta recuperación.

Este instante de unión espiritual subrayó el sentido comunitario y fraternal de la Congregación, recordando que la Semana Santa no solo celebra un misterio de fe, sino también la cercanía y el apoyo mutuo entre quienes la viven con devoción.

La Presentación del Pregonero

La presentación estuvo a cargo del Teniente General, el Excmo. Sr. D.  Julio Salom Herrera, pregonero del año anterior. Su intervención fue mucho más que un protocolo formal: trazó un retrato humano y profesional del nuevo pregonero, D. Bieito Rubido Ramonell, destacando su trayectoria periodística en prensa, radio y televisión, y su compromiso con la honestidad y la verdad.

Subrayó la tradición de la Congregación de alternar pregoneros civiles y militares, símbolo de la doble identidad castrense y evangelizadora de la hermandad.

El Teniente General Salom destacó del Sr. Rubido , su constante búsqueda de la verdad y su rigor ético, lejos de cualquier afinidad política.
Concluyó afirmando que el atril recibía a un hombre capaz de unir fe, experiencia y palabra con profundo sentido cristiano.

El Pregón: Una oración hecha palabra

Al tomar la palabra, D. Bieito Rubido dejó claro que su intención no era pronunciar un discurso retórico, sino elevar una oración compartida. Declaró que venía libremente a proclamar la Semana Santa como el acontecimiento central de la fe cristiana.

Centró su mensaje en Cristo, evocando al Jesús que perdona, que sana, que acoge a los niños, que sufre en silencio, que muere y resucita. Invitó a los presentes a redescubrir el sentido profundo de la Semana Santa, más allá de la estética o el rito.

Rubido dedicó parte de su reflexión a la situación del mundo actual, marcado, dijo, por la desorientación moral, la falta de referentes y la división. Reclamó recuperar virtudes como la compasión, la humildad y la fraternidad, y pidió a Cristo por la unidad de España y la superación de tensiones sociales.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando describió la procesión del Cristo de los Alabarderos recorriendo Madrid en silencio, un silencio que definió como “oración colectiva” que une a miles de personas en un mismo sentimiento espiritual.

El pregón culminó con una adaptación del poema “No me mueve, mi Dios, para quererte”, convirtiendo el cierre en una emotiva declaración de amor a Cristo: “Aunque los hombres olviden a Dios, que Él no olvide nunca a España”.

Poesía en honor al Cristo de los Alabarderos

Antes del concierto, el Subteniente José María Fernández Aranda, miembro de la Unidad de Música de la Guardia Real, recitó una poesía dedicada al Cristo de los Alabarderos. En ella evocó la salida procesional del Viernes Santo, el silencio que acompaña al Cristo y la profundidad espiritual que despierta su imagen a su paso por las calles del viejo Madrid.

La obra fue donada enmarcada a la Congregación, generando un momento de sincera emoción.

XXII Concierto de Marchas Procesionales: La Guardia Real y la música de la devoción

La Unidad de Música de la Guardia Real, heredera de la histórica Banda de Alabarderos, ofreció un programa cuidadosamente seleccionado para acompañar el espíritu solemne del pregón. Bajo la dirección del Coronel, el Ilmo Sr. D. Fernando Lizana Lozano, cada marcha aportó un matiz distinto dentro del amplio universo sonoro de la Semana Santa.

Virgen de Dolores y Soledad (F. Lizana)

Una marcha de profundo carácter introspectivo, donde las melodías se deslizan con un tono sobrio y contenido. Su estructura transmite la serenidad dolorosa de la Virgen en los momentos más duros de la Pasión, combinando solemnidad y delicadeza.

Margot  (J. Turina)

Procedente de una obra teatral del maestro sevillano, esta marcha destaca por su refinada orquestación y su tono elegíaco. Con una atmósfera dramática y envolvente, es una de las piezas más admiradas del repertorio procesional adaptado desde la música escénica.

Mi Amargura (Víctor M. Ferrer)

Una de las composiciones más emblemáticas de la Semana Santa contemporánea. Su inicio sereno, casi susurrado, va creciendo hasta construir un clímax emocional intenso que conecta de inmediato con el público. Es un viaje desde el recogimiento hasta la esperanza.

La Cruz de San Isidro (F. Lizana)

Dedicada al patrón de Madrid, esta marcha combina un lenguaje sonoro elegante con guiños que evocan la tradición madrileña. Su carácter luminoso la convierte en una obra especial dentro del repertorio de la Guardia Real.

Cristo de los Alabarderos  (F. Grau)

Obra señera y muy vinculada a la Congregación. En ella resuenan ecos del ceremonial castrense y de la solemnidad característica del Real Cuerpo de Alabarderos. Es una marcha que identifica, en lo musical, la espiritualidad y el porte de esta devoción tan madrileña.

La Madrugá (A. Moreno)

Como colofón del concierto, y ante los aplausos prolongados del público, la Unidad de Música de la Guardia Real ofreció un bis muy especial con una de las marchas procesionales más reconocibles y emotivas del panorama cofrade. Su inconfundible introducción, cargada de solemnidad y atmósfera nocturna, puso el broche de oro a una tarde ya inolvidable.

El concierto concluyó con el Himno Nacional, recibido en pie por toda la asamblea.

Reconocimientos y clausura

El acto terminó con la entrega de un obsequio al Coronel Jefe de la Guardia Real, el Ilmo. Sr. D. Luis Alfonso Choya, como muestra de reconocimiento y reafirmación del estrecho vínculo entre la Congregación y esta histórica unidad militar.

Un encuentro que reafirma tradición, identidad y fe

El acto dejó en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas una impronta serena, como si cada piedra hubiera recogido el latido quieto de la fe compartida. Las palabras del pregón y la música procesional se alzaron con dignidad, dejando un testimonio de que la fe permanece allí donde la verdad y la devoción encuentran cobijo.

Que esta celebración sea el umbral desde el cual la luz de la Semana Santa irrumpa con solemnidad renovadora, capaz de elevar el espíritu y devolver al corazón la paz que solo nace del Misterio.

Vídeo completo del acto

© El Debate

Galería de imagenes

© Alfredo Arévalo

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